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DELANTE
DE UN PARAGÜERO
En
el amembrillado olor de una mañana,
destemplada la inconsistencia de lo efímero
delante de un paragüero deforme e incandescente,
dedicamos un momento a mirarnos:
decadentes, uniformados, a la salida del mundo
que hoy avecina lluvia urbana. Así, nítidos
y estáticos, cómicos ante el vitral
despejamos lo que soñamos ser y nos apresuramos
al vacío de la cuidad.
Anaranjada urbe de asfalto forjada
nos atrapa de improviso, monótonas
figuras diminutas que aceleran el vuelo.
Como moscas, siempre estorbando nos vamos haciendo hueco
entretanto desfilamos conforme al canto de sirenas
y luces empedernidas,
disfrazados argonautas enmohecidos y sedientos
somos réplicas idénticas sin fluir continuo,
vagar de siglos en cementos acerados
nos queda un trocito de tierra que sigue latiendo
pecho adentro.
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