Granadajoven - Poemas de Mercedes Martos
   
   
 
 

 
 
   
   
 

Mercedes Martos

 

TODO POR NADA
    
Mal, mal, mal ...  ...   ...
     Mi interior está analizando cada detalle, cada palabra, cada acto.... y
no me gusta, ahora es     cuando tengo que elegir entre mi pasado y el
presente... ANALIZO, pero no me gusta lo que veo...
     TODO POR NADA, así se llama...
     y si yo ofrezco NADA... que me darán a mí...
     NADA...
     y entonces... porque darlo todo para NADA..

     ya no volverá ...


CARTA DE DESAMOR...


     Un nuevo viaje, me transporto a cualquier parte, sólo busco la soledad, no quiero que nadie me moleste, que nadie interrumpa mi momento, donde puedo ser yo misma, encontrarme, relajarme y sobre todo pensar, pensar.... ¡Dios! huir, realmente es huir de la realidad, de la rutina, de todo lo que me rodea! No hay nada ni nadie que me interrumpa... ahora analizo en lo que ha quedado mi vida, aunque sea poco, es lo que me queda.


     Después de aquella noche en la que te conocí todo ha pasado muy rápido,
cuesta abajo y sin frenos, como se suele decir.. Como todas las historias de
amor, el principio es perfecto, un cuento de hadas.. tu me ofreciste todo tu
ser, yo rompí mi coraza y me entregue toda, sin pedir nada.

     Todo cambia, el mundo esta compuesto de compases que van y vienen,
la calma y la tempestad, el día y la noche...ahora no puedo dejar de llorar,
ahora estoy mal, y no sé si es por tí o por mí, los motivos.. no los tengo
claros, es un todo por un nada, un trueque de sentimientos a cambio de sexo.

     Sigo viajando, un viaje hacia mi interior, analizarlo y determinar que
es lo mejor, aunque sea de forma egoísta y despiadada, ahora me toca a mí,
lo malo es que volveré a protegerme y todo cambiará, yo cambiaré, es lo que
debo de hacer y dejar de hundirme a mí misma. Necesito la luz, salir de las
tinieblas que me acompañan... ser yo...sin más lágrimas de esas que todos
los días florecen en mí, sin más sal. No me gusta lo salado, y yo soy ahora
una estatua de sal, intento remediarlo ingiriendo la máxima cantidad de
azúcares posibles, pero mis lágrimas siguen siendo saladas, y yo necesito el
dulce de la FELICIDAD.

     No sé cual será mi próximo viaje, tal vez será en nuevo vagón, en el que
estrene una nueva vida, ¿y por qué no? un nuevo amor.


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