Granada joven - Las zonas erógenas del hombre
   
   
 
 

 
 
   
 

ZONAS ERÓGENAS DEL HOMBRE

El descubrimiento y exploración de las zonas erógenas de la pareja debe ser amoroso, cariñoso y pensado, no simplemente mecánico. Cada persona debe tratar de descubrir todo lo posible sobre el cuerpo de su pareja. Las parejas deben aprender a excitarse de forma lenta pero segura, para descubrir poco a poco cuales son las partes del cuerpo que experimentan más placer y estímulo al ser acariciadas.

La satisfacción sexual requiere concentración, esa capacidad de reunir la energía mental dispersa; su principal enemiga es la dispersión, es interesante conseguir unos minutos de relajación y evasión antes de entrar en contacto con la pareja, lo cual no quita espontaneidad, como mucha gente piensa.

Los labios: son zonas eróticas obvias del hombre que responden al tacto al beso o al lamido.

El beso es con frecuencia la primera expresión de amor y, sin importar que otra clase de actividades se practiquen, besar seguirá siendo una de las caricias más voluptuosas. Hay una infinita variedad de besos, con los labios cerrados o abiertos, secos o húmedos, inmóviles o activos, exploratorios o muy tiernos. Aunque en algunos hombres persiste la noción de que el beso debe ser suave, la gran mayoría goza de la cercanía física y contacto corporal que brinda. Sin embargo, a pocos hombres, les gustaría dejar de besar, en especial si hubiese alguna posibilidad de coito. Y con frecuencia, los besos afectuosos sin consecuencias pueden ser mal interpretados por ellos como una invitación a una mayor intimidad.

A los hombres les gusta que se les bese con pasión, y casi con seguridad se excitará si se le besa y acaricia la parte de atrás del cuello, las orejas y los párpados. La mujer excitará más al hombre si utiliza besos sensuales y profundos para estimular los labios, lengua e interior de su boca, besándole con la lengua fuera y dentro de su boca y procurando que las lenguas entren en contacto. Los mordisquitos también pueden resultar estimulantes, con moderación.

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El pene es la zona erógena más sensible de un hombre, donde siente las sensaciones más intensas y el placer se concentra. El cuerpo entero del pene es muy sensible, pero el extremo del glande es en particular rico en terminaciones nerviosas, en especial en su corona, y reaccionará con mucha rapidez a la mínima estimulación. También el frenillo es en extremo sensible en todos los hombres, al igual que detrás de la abertura del pene.
Es la zona más sensible del hombre, donde experimenta el placer más intenso.Recorre la ingle con los dedos, y haz un suave masaje desde la cadera hasta el interior del músculo. Combínalo con besos en la cara interna del muslo. Recorre con los dedos todo el interior de la ingle en dirección a su pene hasta llegar a la parte inferior de los testículos. Presiona el perineo varias veces. Esta técnica puede ser un excelente preludio al sexo oral.

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Las nalgas son sexualmente excitables, y la mayoría de los hombres encuentran placer cuando se
las acarician. Contienen muchas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas con facilidad mediante pequeñas
palmadas, fricciones, besos o al apretar con firmeza pero sin lastimar. Usa las dos manos.

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El cabello. El estímulo del cuero cabelludo produce un relajamiento muy placentero al comienzo de la relación; puede realizarse con la punta de los dedos o sujetando una porción del cabello con firmeza, pero sin brusquedad. Utiliza los pulgares para dar a tu pareja suaves masajes circulares. También masajea las sienes y el centro de la frente.

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Orejas. El lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la zona posterior son muy sensibles a la estimulación oral y, a diferencia de otras regiones corporales donde no se rebasan ciertos límites sensoriales, su capacidad de producir placer aumenta junto con toda la excitación sexual.
Práctica: introduce la punta de tu lengua en el interior de su oreja y traza circulitos. Después lame el lóbulo de la oreja y aprisionalo entre tus labios, apretandolo suavemente. Puedes repetir los movimientos y alternar con caricias en las otras partes de la oreja con tu lengua y tus labios. También puedes soplar un poco, detrás de la oreja.

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Ojos. Los nervios de los párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves sobre los ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación. Los besos, los lamidos suaves con la lengua y las suaves caricias con los dedos, producen sensaciones muy agradables y estimulantes.

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Cuello, nuca y hombros. Con las manos o la boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo placenteros escalofríos. Hay que proceder con energía, ya que su piel en el cuello es más gruesa, y además, muchos hombres interpretan una boca agresiva como un signo de excitación.

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Manos. Pon la mano de tu pareja sobre tu boca y recorre la plama con sólo la punta de la lengua. Es una sensación inusual y muy excitante. Otra forma es trazar círculos desde dentro hacia afuera (en espiral) sobre la palma de su mano con tus dedos. Sube y baja por sus dedos con sólo las yemas de los tuyos, y acaricialos suavemente.

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Pies. Hagas lo que le hagas en los pies, procura no hacerle nunca cosquillas. Para empezar, puedes darle suaves masajes en la planta de los pies, empezando por el tobillo y bajando hasta los dedos. Estira y haz masaje en cada dedo. Termina con un masaje en el puente del pie. Evidentemente, aparte de un masaje, puedes atreverte con juegos más sensuales, como chupeteos, lametones, pequeños mordiscos, etc. Un juego sexual que puede resultar muy satisfactorio para los dos, es el de usar los pies para jugar con los genitales de la pareja. Eso sí, siempre hay que actuar con mucho cuidado ya que con lo pies no existe tanto control que con las manos.

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Pezones. Extremadamente sensibles también en los hombres. Se pueden soplar, succionar, pellizcar suavemente o apretarlos entre los labios mientras se le dan ligeros toques con la lengua.

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